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¿Qué son los ODS?

Collage de diferentes fotografías

Con el lema de “No dejar a nadie atrás” de los ODS, los países del mundo han hecho importantes esfuerzos y avances en materia de desarrollo. Sin embargo, al ritmo actual, estos no serán suficientes para cumplir las metas propuestas para el año 2030. En la Cumbre sobre los ODS de septiembre de 2019, los líderes mundiales hicieron un llamado a una Década de Acción para los próximos 10 años.

Ecuador se comprometió en la Organización de las Naciones Unidas con la Agenda 2030 y los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, con el objetivo de intensificar sus esfuerzos en poner fin a la pobreza en todas sus formas, reducir la desigualdad y proteger el planeta, garantizando que nadie se quede atrás en el proceso de desarrollo ni en el ejercicio de los derechos humanos. En el siguiente video se puede evidenciar el compromiso de Ecuador con la Agenda 2030 y sus 17 Objetivos.

De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas los logros son significativos, pero los retos a afrontar en cada objetivo son aún mayores. Así:

Para 2030, el ODS 1 exige poner fin a la pobreza en todas sus manifestaciones. Apunta a asegurar la protección social de las personas pobres y vulnerables, aumentar el acceso a los servicios básicos y dar apoyo a quienes hayan sido víctimas de desastres económicos, sociales y ambientales. Asimismo, se enfoca en fomentar la resiliencia de las personas pobres y grupos de atención prioritaria.

Desde el año 2000, la tasa de pobreza mundial ha disminuido a la mitad; no obstante, en las regiones en desarrollo, una de cada diez personas y sus familias (783 millones de personas) aún subsisten con USD 1,90 diarios.

La pobreza se traduce en hambre, desnutrición, acceso limitado a servicios básicos como salud y educación, carencia de vivienda digna y discriminación, y exclusión sistemática en el ámbito social y de toma de decisiones. Eliminar la pobreza en todas sus formas requiere de un crecimiento económico inclusivo e igualitario, con sistemas de protección social universales.

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Este ODS propone poner fin al hambre y a todas las formas de malnutrición, a 2030. Incluye el acceso universal a una alimentación sana, nutritiva y suficiente durante todo el año. Esto implica sistemas sostenibles de producción de alimentos y prácticas agrícolas resilientes, acceso equitativo a las tierras, tecnología y mercados, y cooperación internacional en infraestructura y tecnología para impulsar la productividad agrícola.

La adecuada gestión de la agricultura, silvicultura y acuicultura pueden garantizar la alimentación para todo el planeta, generar ingresos decentes para el desarrollo de las campesinas y campesinos, así como la protección del medio ambiente.

Desafortunadamente, la acelerada degradación de los recursos naturales debido a la sobreexplotación, sumados al cambio climático y los riesgos asociados a desastres naturales como inundaciones y sequías, les han obligado a abandonar el campo por la ciudad.

Se requiere una profunda reforma agraria y alimentaria mundial que permita desarrollar sistemas de producción alimentaria sostenibles, que permitan mitigar el hambre en el planeta y de las generaciones venideras.

Las estimaciones actuales indican que cerca de 690 millones de personas en el mundo padecen hambre, es decir, el 8,9% de la población mundial, lo que supone un aumento de unos 10 millones de personas en un año y de unos 60 millones en cinco años. Si continúan las tendencias recientes, el número de personas afectadas por el hambre al 2030 superará los 840 millones de personas.

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Este ODS procura asegurar la salud y el bienestar para todas las personas, en todas las etapas de sus vidas. Está dedicado a las prioridades sanitarias, entre las que se encuentran la salud reproductiva, materna e infantil, las enfermedades transmisibles, no transmisibles y provocadas por el ambiente, la cobertura sanitaria universal, y el acceso a medicamentos seguros, eficaces, asequibles y de buena calidad para todas las personas. Exige más investigación y desarrollo, mayor financiamiento a la salud y el refuerzo de la capacidad de todos los países en materia de reducción y gestión de los riesgos para la salud. A fin de reducir las brechas de inequidad, la mortalidad materna, neonata e infantil es esencial lograr la cobertura y el acceso universal a la salud, sin dejar a nadie atrás, a través del fortalecimiento de los servicios, la sostenibilidad del sistema y la acción sobre los determinantes de la salud.

La esperanza de vida y reducción de la mortalidad ha mejorado significativamente en las últimas décadas, sin embargo, persisten algunas causas relacionadas con la mortalidad materna e infantil, así como la propagación de enfermedades infecciosas y no transmisibles.

Es fundamental garantizar una vida saludable y promover el bienestar universal, para lo cual los países deben mejorar el saneamiento y la higiene, contar con sistemas de salud eficientes y de cobertura universal, incrementar el acceso a servicios médicos -incluida salud sexual y reproductiva-, así como promover la reducción de la contaminación ambiental.

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Este ODS pretende que todas las niñas y niños tengan acceso a un desarrollo de calidad en su primera infancia y puedan completar una educación primaria y secundaria gratuita, equitativa y de calidad. Tiene como fin asegurar el acceso igualitario de todos los hombres y mujeres a una educación terciaria, así como el aumento en el número de jóvenes y personas adultas que tienen las competencias necesarias para acceder al empleo. Entre los otros aspectos que plantea el ODS 4 está la eliminación de las disparidades de género en la educación y que todos los jóvenes, así como una proporción considerable de las personas adultas, estén alfabetizados y tengan nociones elementales de aritmética.

La última década ha presentado importantes avances en relación a la mejora del acceso a la educación, en todos los niveles, y el aumento en las tasas de escolarización, en especial de mujeres y niñas. Sin embargo, muchos se limitan a la educación primaria, persistiendo las desigualdades en otros niveles educativos.

La educación es piedra angular del desarrollo sostenible, por lo que se requiere inversión en infraestructura educativa con acceso a servicios básicos y eficientes, mejorar la calidad de la educación, desarrollar becas educativas, talleres de formación para docentes; poniendo énfasis en niños y niñas de familias empobrecidas.

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Este ODS intenta terminar con la discriminación contra las mujeres en todas partes del Mundo, y eliminar todas las formas de violencia y demás prácticas perjudiciales, en los ámbitos público y privado. También procura asegurar la participación plena y efectiva de las mujeres, así como la igualdad de oportunidades de liderazgo en todos los niveles decisorios de la vida política, económica y pública. Además, una de sus metas es la de asegurar el acceso universal a la salud sexual y reproductiva, y los derechos reproductivos.

A pesar de que la igualdad entre los géneros es un derecho humano universal y base para un mundo próspero, pacífico y sostenible, una de cada cinco mujeres y niñas entre 15 y 49 años han experimentado violencia física y/o sexual por parte de su pareja, 52% de las mujeres casadas o en unión libre no toman libremente decisiones sobre su salud sexual y reproductiva, y 49 países no cuentan con leyes de protección contra la violencia a la mujer.

Es fundamental garantizar marcos legales que erradiquen prácticas nocivas contra las mujeres, garanticen el acceso a la educación, la atención médica, un trabajo decente y la representación en los procesos de toma de decisiones políticas y económicas.

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Este ODS tiene por propósito garantizar el acceso universal y equitativo al agua potable, así como el acceso a servicios de saneamiento e higiene adecuados y equitativos para todas las personas, prestando especial atención a las necesidades de las mujeres y las niñas, y las personas en situaciones de vulnerabilidad. También encara los temas de la mejora en la calidad de agua, el aumento en el uso eficiente del agua, así como la protección y el restablecimiento de los ecosistemas relacionados con el agua, incluidos los bosques, las montañas, los humedales, los ríos, los acuíferos y los lagos.

Tres de cada 10 personas carecen de acceso a servicios de agua potable seguros y seis de cada 10 no cuentan con acceso a instalaciones de saneamiento adecuadas. Para 2050 se prevé que, al menos, el 25% de la población mundial viva en países afectados por escasez crónica y retirada de agua dulce.

La mala calidad del agua y el saneamiento inadecuado afectan en la seguridad alimentaria, los medios de subsistencia y la oportunidad de educación de las familias. Es fundamental garantizar la gestión racional de los ecosistemas de agua dulce del planeta.

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Este ODS pretende garantizar el acceso universal a los servicios de energía asequibles, confiables y modernos, incrementar sustancialmente la proporción de las energías renovables en la matriz energética global y duplicar la tasa mundial de mejora de la eficiencia energética. La cooperación internacional y las tecnologías avanzadas se identifican como pasos para alcanzar este objetivo.

El acceso universal a la energía es esencial, ya que afecta a la consecución de otros ODS, además de su estrecha relación con la resiliencia ante problemas ambientales como el cambio climático. La proporción de energía renovable ha mejorado en la última década, pero aún no alcanza los niveles necesarios para cumplir las metas y lograr su acceso universal.

Se requieren mayores inversiones públicas y privadas, mayor financiamiento y políticas que promuevan y apuesten por nuevas tecnologías para generar fuentes de energía alternativas como la solar, eólica o hidroeléctrica, marginando el uso de combustibles fósiles más contaminantes.

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Este ODS pretende conseguir un crecimiento económico per cápita sostenido, con niveles más elevados de productividad económica y políticas orientadas al desarrollo que apoyen la creación de puestos de trabajo decentes y el emprendimiento. Contiene el logro del empleo pleno y productivo, y el trabajo decente para todas las mujeres y los hombres, incluidos los jóvenes y personas con discapacidad, la igualdad de remuneración por trabajo de igual valor, la reducción de la proporción de jóvenes que no tienen empleo y no cursan estudios ni reciben capacitación, la erradicación del trabajo forzoso y la protección de los derechos laborales.

En 2016, el 61% de los trabajadores de todo el mundo tenía un empleo no regulado. Los hombres ganan un promedio de 12,5% más que las mujeres (según los países con datos) y la brecha salarial de género en todo el mundo es de 23%. La tasa de participación de la mujer en la población activa es del 63% y la de los hombres del 94%.

La creación de empleos de calidad al día de hoy constituye uno de los grandes desafíos de casi todas las economías. El progreso lento y desigual exige la revisión de las políticas económicas y sociales enfocadas a la erradicación de la pobreza.

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Este ODS plantea el desarrollo de una infraestructura de calidad, confiable, sostenible y resiliente, que garantice el acceso asequible y equitativo para todos; la industrialización inclusiva y sostenible, y la promoción de la innovación y el aumento del número de personas que trabajan en investigación y desarrollo.

Las inversiones en infraestructura (energía, transporte, tecnología, regadío, tecnología de la información y las comunicaciones) son fundamentales para lograr el desarrollo sostenible, fortalecer la economía, empoderar a las sociedades, fomentar mayor estabilidad social y establecer ciudades más resilientes.

Sin embargo, el valor agregado de la industrialización per cápita es solo de USD 100 en los países menos desarrollados en comparación con más de USD 4 500 en Europa y América del Norte. Es necesario invertir más en productos de alta tecnología, ya que sin tecnología e innovación no hay industrialización y sin industrialización no habrá desarrollo.

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Este ODS apunta a reducir las desigualdades en los ingresos, así como las basadas en la edad, el sexo, la discapacidad, la raza, la etnia, el origen, la religión o la condición económica o de otro tipo, dentro de un país. Esto significa eliminar la legislación, las políticas y las prácticas discriminatorias, y adoptar y promover otras que contribuyan a una mayor igualdad. El objetivo también aborda las desigualdades entre los países, incluso, aquellas relacionadas con la representación, la migración y la ayuda para el desarrollo.

La comunidad internacional ha logrado importantes avances en materia de lucha contra la pobreza, pero persisten grandes desigualdades y disparidades en el acceso a los servicios sanitarios, educativos y a otros bienes productivos. Se debe priorizar a las poblaciones desfavorecidas y marginadas.

Entre países, se debe prestar especial atención a las naciones más vulnerables (países menos adelantados, países en desarrollo sin litoral y pequeños estados insulares en desarrollo); incrementar el trato libre de aranceles, continuar favoreciendo las exportaciones de los países en desarrollo y aumentar la participación del voto de los países en desarrollo dentro del Fondo Monetario Internacional (FMI).

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Este es el principal ODS dedicado al desarrollo sostenible de las ciudades. Su propósito es asegurar que todas las personas tengan acceso a viviendas, servicios básicos y sistemas de transporte que sean adecuados, seguros y asequibles. Habla de la necesidad de aumentar la urbanización inclusiva y sostenible, mejorar la resiliencia urbana ante los desastres, y reducir el impacto ambiental de las ciudades.

En las últimas décadas el mundo ha experimentado un crecimiento urbano sin precedentes, con unos 4 000 millones de personas viviendo en ciudades y una proyección de unos 5 000 millones para 2030. Esto supone grandes desafíos en materia de planificación y gestión urbana.

Problemas como la recolección y gestión segura de los desechos sólidos, la reducción de la contaminación y la pobreza; se suman a problemas comunes como la congestión, insuficiente prestación de servicios básicos, políticas adecuadas en materia de tierras y vivienda y deterioro de la infraestructura. Se requieren ciudades más inclusivas, seguras, resilientes y sostenibles.

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Este ODS busca promover modalidades de producción y consumo sostenible, el uso eficiente de los recursos naturales y la gestión de químicos respetuosa con el ambiente. Entre otras medidas pertinentes se puede mencionar la reducción de residuos, así como la información y la concienciación sobre conductas y prácticas sostenibles.

Si la población mundial llegase a los 9 600 millones de personas en 2050, se requerirían el equivalente de casi tres planetas para proporcionar los recursos naturales necesarios para mantener el estilo de vida actual.

La producción sostenible consiste en el uso eficiente de los recursos naturales y la energía, infraestructura que no dañe el medio ambiente, creación de empleos ecológicos justamente remunerados y la mejora del acceso a servicios básicos.

En necesario adoptar un enfoque sistémico y la cooperación entre los participantes de la cadena de suministro, desde el productor al consumidor, sensibilizando sobre modos de vida sostenibles y menos impacto ambiental.

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Este ODS pretende fortalecer la resiliencia y capacidad de adaptación a los riesgos relacionados con el clima y los desastres naturales en todos los países, incorporar medidas relativas al cambio climático en todas las políticas y estrategias, y mejorar la educación, la sensibilización y la capacidad en este campo.

El mundo entero enfrenta las consecuencias del cambio climático, con islas y costas sumergidas por el aumento del nivel del mar, un océano cada vez más ácido, caliente e inhabitable para la vida marina, y pueblos y ciudades sepultados por avalanchas.

Es urgente la reducción de las emisiones de efecto invernadero, causantes de los cambios en los océanos y mantos de hielo. Se debe fortalecer la respuesta global del Acuerdo de París en la 21ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21), ya que a la actualidad los esfuerzos han sido insuficientes, requiriéndose una mayor y acelerada respuesta de los países, especialmente industrializados.

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Este ODS contribuye a la prevención y reducción de la contaminación marina, la gestión y protección sostenible de los ecosistemas marinos y costeros, y la reducción de la acidificación de los océanos. También se centra en la necesidad de acabar con la pesca excesiva, conservar las zonas costeras y marinas, y aumentar los beneficios económicos que los pequeños estados insulares en desarrollo y los países menos desarrollados obtienen del uso sostenible de los recursos marinos.

Los océanos mueven sistemas que hacen que la Tierra sea habitable para la humanidad, además de ser históricamente causes vitales de comercio y transporte. Sin embargo, el continuo deterioro de las aguas costeras, debido a la acidificación y contaminación de los océanos, está afectando negativamente en los ecosistemas y la biodiversidad, así como en la pesca a pequeña escala.

Urge promover la gestión prudente de este recurso esencial, establecer áreas marinas protegidas administradas de manera efectiva, contar con regulaciones que ayuden a reducir la sobrepesca, la contaminación marina y la acidificación de los océanos.

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Este ODS pretende velar por la conservación, el restablecimiento y el uso sostenible de los ecosistemas terrestres y los ecosistemas interiores de agua dulce, en particular los bosques, los humedales, las montañas y las zonas áridas, luchar contra la desertificación y reducir la degradación de los hábitats naturales. Hace referencia a la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de los recursos genéticos, la necesidad de poner fin a la caza furtiva y el tráfico de especies protegidas, la integración de los valores de los ecosistemas y la diversidad biológica en la planificación nacional y local.

Los bosques constituyen el 30,7% de la superficie terrestre; son esenciales para combatir el cambio climático, proveen de refugio y seguridad alimentaria. Aproximadamente, 1 600 millones de personas dependen de ellos para su sustento, incluidos 70 millones de personas indígenas.

Cada año, 13 millones de hectáreas desaparecen a causa de las actividades humanas y el cambio climático, que provocan deforestación y desertificación, afectando la vida y medios de vida de millones de personas en la lucha contra la pobreza, además de suponer grandes retos para el desarrollo sostenible.

Se han establecido dos acuerdos internacionales para promover el uso de los recursos de manera equitativa y realizando inversiones financieras en apoyo a la biodiversidad.

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Este ODS se concentra en la reducción de todas las formas de violencia y las correspondientes tasas de mortalidad, en poner fin al maltrato, la explotación, la trata y todas las formas de violencia contra los niños y niñas, en la promoción del Estado de derecho, el acceso a la justicia para todos, así como la reducción de las corrientes financieras y de armas ilícitas. Apunta a reducir considerablemente la corrupción, crear instituciones eficaces y transparentes que rindan cuentas, y fortalecer la participación de los países en desarrollo en la gobernanza mundial.

La policía y el poder judicial figuran entre las instituciones más afectadas por la corrupción. Para construir sociedades pacíficas e inclusivas se deben establecer reglamentaciones eficientes y transparentes, y presupuestos gubernamentales realistas e integrales, destinados a garantizar la provisión de acceso a la justicia para todos, y la construcción de instituciones responsables y efectivas en todos los niveles.

Es primordial combatir la violencia contra los niños, la trata de personas y la violencia sexual, así como las amenazas de homicidio intencional. Además, fortalecer el acceso público a la información y las institucionales nacionales y proteger las libertades fundamentales, de conformidad con las leyes nacionales y acuerdos internacionales.

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Entre otros temas, este ODS incluye el fortalecimiento de los esfuerzos nacionales e internacionales a favor de la contribución a las metas de desarrollo sostenible; también mediante la asistencia oficial al desarrollo y demás recursos financieros, mejor desarrollo y transferencia tecnológica, la generación de capacidades y una alianza internacional más sólida en todas las áreas. Hace referencia a temas comerciales, entre ellos, al aumento significativo en las exportaciones de los países en desarrollo. En el nivel local es en donde se desarrollan las políticas para enfrentar dificultades clave como la reducción de la pobreza y el desarrollo sostenible.

El desarrollo sostenible requiere de alianzas entre los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil. Alianzas inclusivas construidas sobre principios y valores, una visión y metas compartidas, que colocan a las personas y al planeta en el centro del accionar global, regional, nacional y local.

El financiamiento para el desarrollo es fundamental, se requieren alianzas para la prestación de servicios fijos masivos, aún muy costosos en la actualidad. Es urgente desarrollar datos desagregados a través de censos de población y vivienda, necesarios para la implementación de políticas y programas de desarrollo.

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